Momentos para compartir...

Con este espacio, me gustaría crear un rincón donde compartir experiencias, vivencias y aprendizajes que nos lleven a pasar buenos "bilutos" a través del día a día de, simplemente, una persona normal.



jueves, 30 de junio de 2011

Sin límites

Quizás por la época en la que estamos, últimamente sólo escucho hablar de retos, de decisiones, si podré o no podré, lo tengo que intentar...

Para los que estudian, ya acabaron los exámenes, los temores ya tienen respuesta, positiva o negativa, pero tienen respuesta. Lo intenté y pude, lo intenté y no pude, tengo que volverlo a intentar... Y yo me pregunto, todos aquellos que dicen según un "papel" que no pudieron... ¿lo hicieron del modo adecuado? ¿existe el modo adecuado?

Cada persona es un mundo complejo y totalmente distinto al de otra por lo que para alcanzar un mismo objetivo no siempre vale un mismo camino. El sistema educativo pone a nuestra disposición un camino que "consideran" adecuado, pero... ¿para quién?

Hablar de políticas educativas es un tema tan complejo y que personalmente, me desconcierta tanto, que prefiero dejarlo al margen de estas palabras y optar por la visión positiva del poder hacer, pensar y por supuesto, poder ser. Y para poder ser, necesitamos aprender aquello que queremos ser, por lo que animo a todas esas personas que de algún modo sienten un freno en su camino a tomar vías alternativas y no renunciar a ser lo que verdaderamente quieren.

Con esfuerzo y dedicación "casi todo" es posible, y en vez de pensar en lo complicado que puede ser nuestro reto, debemos decir, voy a conseguirlo. Sí, insisto, !voy a conseguirlo!

Cuando llegamos a otra etapa de nuestra vida, hay situaciones tan límites que el estrés que pueden provocar en nosotros es indescriptible. Una de ellas, es enfrentarse a un sistema de oposición, donde ya no sólo dependemos de nuestros conocimientos y de nuestro esfuerzo, sino también de la competitividad. En estas situaciones no sólo vale hacerlo bien, sino hacerlo mejor que los demás. El trasfondo no me parece muy ético pero lamentablemente es así. Y para aquellos que elegimos esta opción, sólo nos queda armarnos de valor y de muchísimas ganas para conseguir nuestro sueño.

Cuando nos inclinamos por una opción lo hacemos siendo responsables de lo que elegimos y por lo tanto, hay que afrontarlo del mejor modo posible; repito, del mejor modo posible, dando lo mejor de nosotros mismos. Y para mí, en todas estas situaciones, sin duda, es lo más importante: DAR LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS,  para demostrar lo que podemos hacer y transmitir lo que estamos consiguiendo SER.

Y para finalizar, me gustaría aludir a Thomas Edison, por una frase "llena de luz" que pronunció en su día, y que espero que nos sirva como puente para derrotar nuestros límites:

Si hiciéramos todo lo que somos capaces de hacer, quedaríamos totalmente asombrados de nosotros mismos.



lunes, 20 de junio de 2011

Algo prestado

Hoy mi post se titula como la peli que vimos ayer en el cine y sobre la he pensado bastante. ¿Qué haces si estás completamente enamorada del novio de tu mejor amiga?

A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a múltiples decisiones, más o menos importantes, pero hasta esa decisión más insignificante, puede marcarnos para el resto... Esta afirmación me recuerda a una película que vi hace años y que me encantó: "Efecto mariposa". Continuamente estamos elegiendo: si estoy escribiendo en mi blog no estoy pintando, si estoy de pie no estoy sentada... La cosa es que por momentos elegimos porque no podemos hacer todo lo que queremos a la vez. Estas elecciones las hacemos de modo tan automático que casi no nos damos cuenta de que estamos elegiendo... Pero a lo que iba... ¿y cuándo entran en juego los sentimientos? Cuando queremos mucho a una persona sin duda no queremos hacerle daño, pero por nuestra propia naturaleza, tampoco queremos hacernos daño a nosotros mismos; es más, intentamos continuamente pasar momentos felices.

Ayer mientras pasaba un rato en el cine viendo esta película se me venía a la mente múltiples situaciones, y no es que la película fuese la más maravillosa del mundo, pero quizás, como en algún momento de mi vida me vi en una situación parecida me puse a recordar viejos momentos. Adoramos a nuestra mejor amiga y por otra parte, queremos reprimir algo que estamos sintiendo por su chico y no hay manera de hacerlo. Y en ese punto nos encontramos el dilema, pero aún puede complicarse más cuando ese chico que a ella le encanta, con la que quiere estar en contigo. ¿Qué hacemos?

Yo lo considero una situación tan difícil que sería incapaz de manifestar una opinión, aunque supongo que se trataría de valorar los muchos factores que influyen en una relación, y, aunque suene egoísta, es complicado que mi mejor amiga sea feliz con un chico que piensa en otra. Quizás la solución menos dolorosa sería esperar a que con el tiempo mi amiga superase la ruptura para que así no nos pusiese la máscara del enemigo número 1, pero aún así, eso de esconder los sentimientos no todo el mundo puede hacerlo.

Tras ver la película pensé que al fin del cabo, yo tuve suerte. Sólo tenía 11 años cuando me empezó a gustar el chico que desde pequeña le gustaba a mi mejor amiga. Ella salía con él, éramos un grupo grande de amigos... y contra todo pronóstico, cuando nos fuimos conociendo él se fijó en mí. Y yo en él. Y llegó el problema. Era mi mejor amiga, sin duda, mi mejor amiga, y yo me moría por él. Armándome de valor (porque con 11 años para mí esta situación era lo más grande del mundo) le dije que queríamos estar juntos y lo que vino después... fue duro, pero me lancé de cabeza. Por suerte, apenas pasó unas semanas, volvimos a ser las mismas amigas de antes, ella comenzó a salir con otro chico y siempre estábamos los cuatro juntos. Nuestra corta edad también jugó a mi favor, y todo pasó más rápido de lo que pensaba. Que conste que aún me pesa el daño que le hice aunque sólo fuera por unos días, pero nunca me guardó rencor y a día de hoy, se que para ella no tiene ni la más mínima importancia. Pero insisto, yo lo pasé fatal.

El tiempo también nos ha permitido demostrarle que no fue un capricho por parte de ninguno de los dos, que lo que cuento se remonta al año 1994 y hoy, casi 17 años después estamos juntos y muy enamorados así que, sinceramente, cuando pienso en aquel tiempo, el tenerle a mi lado me hace sentir mejor. Además, el día de la boda de mi amiga fue muy especial para mí, y se que cuando yo lo haga lo estará compartiendo con nosotros.

Y así, casi sin querer, comenzó mis andanzas con Antonio y aquella decisión cambió mi vida, sin duda, para mejor, porque con él he vivido y espero seguir viviendo los mejores momentos de mi vida.


martes, 14 de junio de 2011

De nuevo, pintura en tela

Como ya comenté, a lo largo de este último año he dedicado parte de mi tiempo a pintar en tela, y si hace unos días compartía unos motivos florales (es lo más común), hoy os voy a mostrar algo distinto.

La primera imagen fue un reto que en principio me daba un poco de respeto, pero aún así, a pesar de no haber pintado nunca una imagen figurativa, lo intenté y éste fue el resultado. Es un costal que realicé para mi hermano antes de Semana Santa. La imagen corresponde al titular de la hermandad conocida como "El Prendimiento" que procesiona el Lunes Santo y que tiene bastante arraigo por el barrio donde vivimos. Al no tener experiencia en este tipo de pintura, apliqué lo "poco" que se y me dejé llevar por mi intuición a la hora de darle forma a la imagen. El resultado fue bastante gratificante para todos. Mi hermano quedó contentísimo y yo también con el desafío. Días después, pinté otra imagen para otro costalero al que le encantó el trabajo. Cuando vuelva a pintar otro, intentaré fotografiar paso a paso cómo lo he realizado.



Esta otra imagen es una bañera clásica que me pidió mi tía Mª José. Ella había visto este tipo de cuadro bordado en punto de cruz y me comentó lo mucho que le gustaría que yo le pintase este tipo de bañera para tener un cuadro en su cuarto de baño. Así que realicé una composición de elementos que acompañaran con buen gusto al elemento central y éste fue el resultado. Algo sencillo, colores pasteles... y muy contenta de nuevo. Espero que os guste.

sábado, 11 de junio de 2011

Caminar por la acera de enfrente

Hoy siento tantas ganas como necesidad de compartir en el blog otra de las historias que si bien parecen una simpleza, se afanan a la mismísima realidad de nuestro día a día.

Me levanto por la mañana.
Salgo de mi casa.
Hay un socavón en la acera.
No lo veo
y me caigo en él.

Al día siguiente
salgo de mi casa,
me olvido que hay un socavón en la acera
y me vuelvo a caer en él.

Al tercer día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
de que hay un socavón en la acera.
Sin embargo,
no lo recuerdo
y caigo en él.

Al cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del socavón en la acera.
Lo recuerdo y,
a pesar de eso,
no veo el pozo y caigo en él.

Al quinto día
salgo de mi casa.
Recuerdo que tengo que tener presente
el socavón en la acera
y camino mirando al suelo.
Y lo veo y,
a pesar de verlo,
caigo en él.

Al sexto día,
salgo de mi casa.
Recuerdo el socavón en la acera.
Voy buscándolo con la mirada.
Lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.

Al séptimo día
salgo de mi casa.
Veo el socavón.
Tomo carrerilla,
salto,
rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y, caigo en él.

Al octavo día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrerilla,
salto,
¡llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que lo celebro dando saltos de alegría...
Y, al hacerlo,
caigo otra vez en el pozo.

Al noveno día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrerilla,
lo salto
y sigo mi camino.

Al décimo día,
justo hoy,
me doy cuenta
de que es más cómodo
caminar...
por la acera de enfrente.


Hay ocasiones, en las que nos centramos fijamente en las dificultades que la vida coloca en nuestro camino y trabajamos y luchamos día a día, porque esas dificultades no supongan impedimento alguno para seguir adelante, incluso, tratamos de minimizar el esfuerzo que debemos realizar para afrontarlas, para quitarles toda la importancia posible. Pero mientras dedicamos tiempo y más tiempo, de nuestro tiempo, que por cierto no es ilimitado, nos olvidamos de apreciar que no sólo hay un camino para alcanzar nuestro fin, que la vida suele aportar más posibilidades, y que valorarlas  todas ellas no significa temor ni rendición hacia lo complejo, sino exaltación de lo que nos hace más feliz a lo largo de nuestro camino. Y si bien esta historia que contaba Jorge Bucay, a todos, en algún momento de nuestra vida, nos puede venir como anillo al dedo, en mi caso, hay una frase que quizás más aún, y con ella me quedo: para mí no sólo es más cómodo, sino que definitivamente elijo... CAMINAR POR LA ACERA DE ENFRENTE.




martes, 7 de junio de 2011

El encanto de los pandas.

Entre las personas que me conocen es bien conocida mi predilección por los osos, en especial por los pandas gigantes. No es que me considere gran amante de los animales, de hecho no lo soy, pero en el caso de esta especie me transmite una ternura distinta al resto, quizás algo contradictorio con las características generales que suele tener este animal. Según tengo entendido por documentales o lecturas que he realizado acerca de estos animales, son seres que se caracterizan fundamentalmente por la tendencia a la soledad, al aislamiento y a la búsqueda de tranquilidad. Los pandas son muy perezosos, cosa que a mí me hace muchísima gracia irremediablemente. Me es muy difícil ver una imagen de un panda y no sonreir, quizás también porque casi todas las imágenes que recuerdo son positivas y graciosas, no de ataques... Si bien es cierto que por su tamaño y naturaleza son animales peligrosos, alguna parte de mí se niega a verlos como feroces. Cuando les veo, sus ojos me transmiten ternura, su pelaje suavidad y muchísimas ganas de abrazarlo y sus andares tranquilos, sus poses en algún lugar de reposo o sus juegos hacen que no pueda evitar sonreir. En fin, que la simpleza de obsevarlos (a través de fotos o la televisión, porque nunca he visto ninguno en vivo) me hace sentir bastante bien, por lo que pienso que mi post de hoy, bien se los merece estos bellos animalitos.


             

domingo, 5 de junio de 2011

Cree en tí

Hoy me gustaría compartir en este blog un cuento de Jorge Bucay al que acudo yo misma en muchas ocasiones cuando mi autoconfianza no se encuentra donde debiera. A lo largo de la vida nos vamos encontrando con situaciones que requieren esfuerzo, constancia, asumir riesgos, etc. Confiar en nuestras posibilidades es esencial para alcanzar lo que nos proponemos porque, de este modo, quizás la meta no suponga un reto, sino un simple paso adelante en nuestra vida. Otro día compartiré en este espacio otro de mis cuentos favoritos, pero de momento, espero el disfrute de éste.

Su madre se había marchado por la mañana temprano y los habíaa dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos. Desde que el padre había muerto, los tiempo eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermara o se ausentara de la cuidad.

Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiento como cada tarde, y no se despertarían hasta la cinco.

Apenas escuchó la bocina cogió el bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la lave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía sólo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a la madre que el niño no la había encontrado?

Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.

La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.

De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermano de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocoo minutos. Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie le contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.
Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.

Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:

¿Cómo pudo ese niño pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?


El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
Panchito estaba solo ...
No tenía a nadie que le dijera que
no iba a poder.