Reconozco que hace apenas un año que cogí los pinceles para iniciarme en esto de la pintura, concretamente de la pintura en tela, como he mostrado en algunos de mis posts. Aún tengo algunos trabajos que colgaré más adelante.
En cuanto al óleo, cuando tenía 10 años tuve un primer acercamiento. Pinté un bodegón en un taller de pintura del colegio y allí quedó. Algún día subiré una imagen de este cuadro, que a pesar de no ser una buena pintura, supuso una satisfacción muy grande para mí que apenas tenía 11 años, sólo una niña. Pasado ese año, no volví a saber nada ni de pinturas ni de pinceles. Pero hace poco tiempo fue mi padre el que me planteó un reto: coger el óleo y pintar un retrato, concretamente a mi abuelo. Sin nada que perder, informándome un poco sobre cómo pintar retratos en la web y mirando lo positivo de una experiencia nueva, emprendí el trabajo. No esperaba una maravilla, pero mi objetivo, que era el de encontrarle parecido, ha sido más que cumplido. Cuando alguien mira mi cuadro sabe que es mi abuelo.
Supongo que existirán técnicas para pintar retratos, pero lamentablemente, yo no puedo explicarlas porque las desconozco. Cogí la imagen, me metí en su rostro al 100% y comencé a pintar lo que veía. Y el resultado final es el que muestro a continuación: mi inmersión en el óleo.
Momentos para compartir...
Con este espacio, me gustaría crear un rincón donde compartir experiencias, vivencias y aprendizajes que nos lleven a pasar buenos "bilutos" a través del día a día de, simplemente, una persona normal.
jueves, 27 de octubre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Pintura en tela: escena taurina
Hoy me gustaría compartir en este espacio alguna de mis creaciones de este verano. Esta vez fue un regalo para mi padre.
Desde que comencé con la pintura en tela me he dedicado a pintar fundamentalmente flores y adornos para el hogar... pero pensando un poco en mi padre me propuse a mí misma hacer algo para él ya que tenemos un salón donde la decoración se basa fundamentalmente en motivos taurinos y que usamos para celebraciones como navidad, algún cumpleaños, barbacoas... Así que aquí muestro mi trabajo. La primera fotografía corresponde al dibujo, en la segunda comienzo pintando el dibujo desde el fondo y por último, ya acabada con los motivos principales.
Desde que comencé con la pintura en tela me he dedicado a pintar fundamentalmente flores y adornos para el hogar... pero pensando un poco en mi padre me propuse a mí misma hacer algo para él ya que tenemos un salón donde la decoración se basa fundamentalmente en motivos taurinos y que usamos para celebraciones como navidad, algún cumpleaños, barbacoas... Así que aquí muestro mi trabajo. La primera fotografía corresponde al dibujo, en la segunda comienzo pintando el dibujo desde el fondo y por último, ya acabada con los motivos principales.
sábado, 27 de agosto de 2011
El pasado en el presente
El verano y el ir y venir de este tiempo me ha hecho estar un poquito más alejada del blog, pero no con menos ganas de compartir vivencias y sentimientos.
Titulo el post "El pasado en el presente" porque hay quienes piensan que el pasado, pasado está, y otras en las que el pasado forma parte de su presente. Aunque en principio, mi objetivo con estas líneas, no es en mayor medida filosófico, yo me considero de esas personas en las que el pasado está bien vivito y nos acompaña a cada paso, ya que tanto de los errores cometidos como de las buenas vivencias nos valemos para construir nuestro día a día ya sea para no volver a equivocarnos o para hacer las cosas bien. En definitiva, mis ideales tiran bien fuerte del carro del pasado y a ellos les debo gran parte de mis momentos felices.
Pero vamos a lo que iba... Hace muy poco tiempo que descubrí que el grupo musical que más me gustó durante mi adolescencia habían regresado a los escenarios. Y vaya sorpresa que me llevé. El grupo se fundó allá por el año 1995 y se desintegró en 1999, y ahora, después de 12 años se han vuelto a reunir y han grabado (aunque aún no ha salido a la venta) un disco de recopilaciones de sus éxitos más algunos temas inéditos.
Una gran alegría el regreso de MERCURIO. Si cuando era una niña sus canciones me encantaban por la concordancia quizás con mi edad (13, 14... años) hoy me siguen llenando de muchísima ternura y de hecho, el regreso lo descubrí mientras escuchaba en youtube una de sus canciones.
Así, que hoy rindo mi sencillo homenaje a ese grupo que acompañó unos años tan importantes en la vida de cualquier persona, y que para la contra, dió algún que otro dolor de cabeza a mi novio por mi "marcado" fenómeno fan.
Para quienes no los conozca, os presento a este grupo mexicano:
En la parte superior Rodrigo con sobrero y Elías. En el sofá, de izquierda a derecha, Dany, Poncho y Héctor, la mayoría de ellos ya padres de familia.
Y así vuelven a los escenarios y ojalá por mucho tiempo, porque como bien he comentado desde el principio, me encantaban en el pasado y lo siguen haciendo en el presente así que cierro el post con un video de unas de sus actuaciones más recientes. Para quienes nos gusta, volver a ser niños!!
Titulo el post "El pasado en el presente" porque hay quienes piensan que el pasado, pasado está, y otras en las que el pasado forma parte de su presente. Aunque en principio, mi objetivo con estas líneas, no es en mayor medida filosófico, yo me considero de esas personas en las que el pasado está bien vivito y nos acompaña a cada paso, ya que tanto de los errores cometidos como de las buenas vivencias nos valemos para construir nuestro día a día ya sea para no volver a equivocarnos o para hacer las cosas bien. En definitiva, mis ideales tiran bien fuerte del carro del pasado y a ellos les debo gran parte de mis momentos felices.
Pero vamos a lo que iba... Hace muy poco tiempo que descubrí que el grupo musical que más me gustó durante mi adolescencia habían regresado a los escenarios. Y vaya sorpresa que me llevé. El grupo se fundó allá por el año 1995 y se desintegró en 1999, y ahora, después de 12 años se han vuelto a reunir y han grabado (aunque aún no ha salido a la venta) un disco de recopilaciones de sus éxitos más algunos temas inéditos.
Una gran alegría el regreso de MERCURIO. Si cuando era una niña sus canciones me encantaban por la concordancia quizás con mi edad (13, 14... años) hoy me siguen llenando de muchísima ternura y de hecho, el regreso lo descubrí mientras escuchaba en youtube una de sus canciones.
Así, que hoy rindo mi sencillo homenaje a ese grupo que acompañó unos años tan importantes en la vida de cualquier persona, y que para la contra, dió algún que otro dolor de cabeza a mi novio por mi "marcado" fenómeno fan.
Para quienes no los conozca, os presento a este grupo mexicano:
En la parte superior, de izquierda a derecha, Dany, Rodrigo y Álex y en la parte inferior, Poncho y Héctor. Cuando hay donde elegir, siempre hay preferencias, pero todos ellos tenían su ángel particular.
A lo largo de su carrera se dieron entradas y salidas, de hecho, en la formación original estuvo Andrés que luego fue sustituído por Rodrigo y más tarde hubieron nuevas incorporaciones... Pero yo los conocí así como los presento.
En el regreso están cuatro de ellos y uno de los que formó parte en su última tirada como grupo: Elías. Álex se ha dedicado estos años a la interpretación y otras cosas y entre sus planes no encajó el proyecto del Reencuetro, así que no forma parte del mismo. Así son ahora:
En la parte superior Rodrigo con sobrero y Elías. En el sofá, de izquierda a derecha, Dany, Poncho y Héctor, la mayoría de ellos ya padres de familia.
Y así vuelven a los escenarios y ojalá por mucho tiempo, porque como bien he comentado desde el principio, me encantaban en el pasado y lo siguen haciendo en el presente así que cierro el post con un video de unas de sus actuaciones más recientes. Para quienes nos gusta, volver a ser niños!!
sábado, 23 de julio de 2011
Vivir
Estamos en pleno verano... y mi estancia en la playa no me permite hacer uso de internet como lo hago habitualmente cuando estoy en casa. Aún así, sigo sintiendo necesidad de escribir en el blog. Espero, dentro de poco, poder hacer entradas un poquito más dinámicas de los temas que más me gustan: pintura, maquillaje, educación... pero de momento, hoy mismo, la necesidad que siento transmitir está en otras de las historias de Jorge Bucay. Concretamente, en una de mis historias favoritas si no la que más. Sobre ella creo que sobran los comentarios, sencillamente, es preciosa: "El buscador". Espero que la disfruteis tanto como yo.
Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador...
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe lo qué es lo que está buscando, es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente es alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe lo qué es lo que está buscando, es simplemente para quien su vida es una búsqueda.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Él había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:
Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba 11 años...
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado…
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?…
Y después… la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?…
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?
¿y el casamiento de los amigos…?
¿y el viaje más deseado…?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…
¿horas?, ¿días?…
Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ÉSE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspaso el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción…:
Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía:
Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido apenas sobrepasaba 11 años...
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.
El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.
- No, ningún familiar - dijo el buscador - ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que lo ha obligado a construir un cementerio de chicos?
El anciano sonrió y dijo:
- Puede Ud. serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré...
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, colgando del cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado…
a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?…
Y después… la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?…
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo...?
¿y el casamiento de los amigos…?
¿y el viaje más deseado…?
¿y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…
¿horas?, ¿días?…
Así... vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos... cada momento.
Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre, abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado, para escribirlo sobre su tumba, porque ÉSE es, para nosotros, el único y verdadero tiempo VIVIDO.
jueves, 30 de junio de 2011
Sin límites
Quizás por la época en la que estamos, últimamente sólo escucho hablar de retos, de decisiones, si podré o no podré, lo tengo que intentar...
Para los que estudian, ya acabaron los exámenes, los temores ya tienen respuesta, positiva o negativa, pero tienen respuesta. Lo intenté y pude, lo intenté y no pude, tengo que volverlo a intentar... Y yo me pregunto, todos aquellos que dicen según un "papel" que no pudieron... ¿lo hicieron del modo adecuado? ¿existe el modo adecuado?
Cada persona es un mundo complejo y totalmente distinto al de otra por lo que para alcanzar un mismo objetivo no siempre vale un mismo camino. El sistema educativo pone a nuestra disposición un camino que "consideran" adecuado, pero... ¿para quién?
Hablar de políticas educativas es un tema tan complejo y que personalmente, me desconcierta tanto, que prefiero dejarlo al margen de estas palabras y optar por la visión positiva del poder hacer, pensar y por supuesto, poder ser. Y para poder ser, necesitamos aprender aquello que queremos ser, por lo que animo a todas esas personas que de algún modo sienten un freno en su camino a tomar vías alternativas y no renunciar a ser lo que verdaderamente quieren.
Con esfuerzo y dedicación "casi todo" es posible, y en vez de pensar en lo complicado que puede ser nuestro reto, debemos decir, voy a conseguirlo. Sí, insisto, !voy a conseguirlo!
Cuando llegamos a otra etapa de nuestra vida, hay situaciones tan límites que el estrés que pueden provocar en nosotros es indescriptible. Una de ellas, es enfrentarse a un sistema de oposición, donde ya no sólo dependemos de nuestros conocimientos y de nuestro esfuerzo, sino también de la competitividad. En estas situaciones no sólo vale hacerlo bien, sino hacerlo mejor que los demás. El trasfondo no me parece muy ético pero lamentablemente es así. Y para aquellos que elegimos esta opción, sólo nos queda armarnos de valor y de muchísimas ganas para conseguir nuestro sueño.
Cuando nos inclinamos por una opción lo hacemos siendo responsables de lo que elegimos y por lo tanto, hay que afrontarlo del mejor modo posible; repito, del mejor modo posible, dando lo mejor de nosotros mismos. Y para mí, en todas estas situaciones, sin duda, es lo más importante: DAR LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS, para demostrar lo que podemos hacer y transmitir lo que estamos consiguiendo SER.
Y para finalizar, me gustaría aludir a Thomas Edison, por una frase "llena de luz" que pronunció en su día, y que espero que nos sirva como puente para derrotar nuestros límites:
Para los que estudian, ya acabaron los exámenes, los temores ya tienen respuesta, positiva o negativa, pero tienen respuesta. Lo intenté y pude, lo intenté y no pude, tengo que volverlo a intentar... Y yo me pregunto, todos aquellos que dicen según un "papel" que no pudieron... ¿lo hicieron del modo adecuado? ¿existe el modo adecuado?
Cada persona es un mundo complejo y totalmente distinto al de otra por lo que para alcanzar un mismo objetivo no siempre vale un mismo camino. El sistema educativo pone a nuestra disposición un camino que "consideran" adecuado, pero... ¿para quién?
Hablar de políticas educativas es un tema tan complejo y que personalmente, me desconcierta tanto, que prefiero dejarlo al margen de estas palabras y optar por la visión positiva del poder hacer, pensar y por supuesto, poder ser. Y para poder ser, necesitamos aprender aquello que queremos ser, por lo que animo a todas esas personas que de algún modo sienten un freno en su camino a tomar vías alternativas y no renunciar a ser lo que verdaderamente quieren.
Con esfuerzo y dedicación "casi todo" es posible, y en vez de pensar en lo complicado que puede ser nuestro reto, debemos decir, voy a conseguirlo. Sí, insisto, !voy a conseguirlo!
Cuando llegamos a otra etapa de nuestra vida, hay situaciones tan límites que el estrés que pueden provocar en nosotros es indescriptible. Una de ellas, es enfrentarse a un sistema de oposición, donde ya no sólo dependemos de nuestros conocimientos y de nuestro esfuerzo, sino también de la competitividad. En estas situaciones no sólo vale hacerlo bien, sino hacerlo mejor que los demás. El trasfondo no me parece muy ético pero lamentablemente es así. Y para aquellos que elegimos esta opción, sólo nos queda armarnos de valor y de muchísimas ganas para conseguir nuestro sueño.
Cuando nos inclinamos por una opción lo hacemos siendo responsables de lo que elegimos y por lo tanto, hay que afrontarlo del mejor modo posible; repito, del mejor modo posible, dando lo mejor de nosotros mismos. Y para mí, en todas estas situaciones, sin duda, es lo más importante: DAR LO MEJOR DE NOSOTROS MISMOS, para demostrar lo que podemos hacer y transmitir lo que estamos consiguiendo SER.
Y para finalizar, me gustaría aludir a Thomas Edison, por una frase "llena de luz" que pronunció en su día, y que espero que nos sirva como puente para derrotar nuestros límites:
Si hiciéramos todo lo que somos capaces de hacer, quedaríamos totalmente asombrados de nosotros mismos.
lunes, 20 de junio de 2011
Algo prestado
Hoy mi post se titula como la peli que vimos ayer en el cine y sobre la he pensado bastante. ¿Qué haces si estás completamente enamorada del novio de tu mejor amiga?
A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a múltiples decisiones, más o menos importantes, pero hasta esa decisión más insignificante, puede marcarnos para el resto... Esta afirmación me recuerda a una película que vi hace años y que me encantó: "Efecto mariposa". Continuamente estamos elegiendo: si estoy escribiendo en mi blog no estoy pintando, si estoy de pie no estoy sentada... La cosa es que por momentos elegimos porque no podemos hacer todo lo que queremos a la vez. Estas elecciones las hacemos de modo tan automático que casi no nos damos cuenta de que estamos elegiendo... Pero a lo que iba... ¿y cuándo entran en juego los sentimientos? Cuando queremos mucho a una persona sin duda no queremos hacerle daño, pero por nuestra propia naturaleza, tampoco queremos hacernos daño a nosotros mismos; es más, intentamos continuamente pasar momentos felices.
Ayer mientras pasaba un rato en el cine viendo esta película se me venía a la mente múltiples situaciones, y no es que la película fuese la más maravillosa del mundo, pero quizás, como en algún momento de mi vida me vi en una situación parecida me puse a recordar viejos momentos. Adoramos a nuestra mejor amiga y por otra parte, queremos reprimir algo que estamos sintiendo por su chico y no hay manera de hacerlo. Y en ese punto nos encontramos el dilema, pero aún puede complicarse más cuando ese chico que a ella le encanta, con la que quiere estar en contigo. ¿Qué hacemos?
Yo lo considero una situación tan difícil que sería incapaz de manifestar una opinión, aunque supongo que se trataría de valorar los muchos factores que influyen en una relación, y, aunque suene egoísta, es complicado que mi mejor amiga sea feliz con un chico que piensa en otra. Quizás la solución menos dolorosa sería esperar a que con el tiempo mi amiga superase la ruptura para que así no nos pusiese la máscara del enemigo número 1, pero aún así, eso de esconder los sentimientos no todo el mundo puede hacerlo.
Tras ver la película pensé que al fin del cabo, yo tuve suerte. Sólo tenía 11 años cuando me empezó a gustar el chico que desde pequeña le gustaba a mi mejor amiga. Ella salía con él, éramos un grupo grande de amigos... y contra todo pronóstico, cuando nos fuimos conociendo él se fijó en mí. Y yo en él. Y llegó el problema. Era mi mejor amiga, sin duda, mi mejor amiga, y yo me moría por él. Armándome de valor (porque con 11 años para mí esta situación era lo más grande del mundo) le dije que queríamos estar juntos y lo que vino después... fue duro, pero me lancé de cabeza. Por suerte, apenas pasó unas semanas, volvimos a ser las mismas amigas de antes, ella comenzó a salir con otro chico y siempre estábamos los cuatro juntos. Nuestra corta edad también jugó a mi favor, y todo pasó más rápido de lo que pensaba. Que conste que aún me pesa el daño que le hice aunque sólo fuera por unos días, pero nunca me guardó rencor y a día de hoy, se que para ella no tiene ni la más mínima importancia. Pero insisto, yo lo pasé fatal.
El tiempo también nos ha permitido demostrarle que no fue un capricho por parte de ninguno de los dos, que lo que cuento se remonta al año 1994 y hoy, casi 17 años después estamos juntos y muy enamorados así que, sinceramente, cuando pienso en aquel tiempo, el tenerle a mi lado me hace sentir mejor. Además, el día de la boda de mi amiga fue muy especial para mí, y se que cuando yo lo haga lo estará compartiendo con nosotros.
Y así, casi sin querer, comenzó mis andanzas con Antonio y aquella decisión cambió mi vida, sin duda, para mejor, porque con él he vivido y espero seguir viviendo los mejores momentos de mi vida.
A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a múltiples decisiones, más o menos importantes, pero hasta esa decisión más insignificante, puede marcarnos para el resto... Esta afirmación me recuerda a una película que vi hace años y que me encantó: "Efecto mariposa". Continuamente estamos elegiendo: si estoy escribiendo en mi blog no estoy pintando, si estoy de pie no estoy sentada... La cosa es que por momentos elegimos porque no podemos hacer todo lo que queremos a la vez. Estas elecciones las hacemos de modo tan automático que casi no nos damos cuenta de que estamos elegiendo... Pero a lo que iba... ¿y cuándo entran en juego los sentimientos? Cuando queremos mucho a una persona sin duda no queremos hacerle daño, pero por nuestra propia naturaleza, tampoco queremos hacernos daño a nosotros mismos; es más, intentamos continuamente pasar momentos felices.
Ayer mientras pasaba un rato en el cine viendo esta película se me venía a la mente múltiples situaciones, y no es que la película fuese la más maravillosa del mundo, pero quizás, como en algún momento de mi vida me vi en una situación parecida me puse a recordar viejos momentos. Adoramos a nuestra mejor amiga y por otra parte, queremos reprimir algo que estamos sintiendo por su chico y no hay manera de hacerlo. Y en ese punto nos encontramos el dilema, pero aún puede complicarse más cuando ese chico que a ella le encanta, con la que quiere estar en contigo. ¿Qué hacemos?
Yo lo considero una situación tan difícil que sería incapaz de manifestar una opinión, aunque supongo que se trataría de valorar los muchos factores que influyen en una relación, y, aunque suene egoísta, es complicado que mi mejor amiga sea feliz con un chico que piensa en otra. Quizás la solución menos dolorosa sería esperar a que con el tiempo mi amiga superase la ruptura para que así no nos pusiese la máscara del enemigo número 1, pero aún así, eso de esconder los sentimientos no todo el mundo puede hacerlo.
Tras ver la película pensé que al fin del cabo, yo tuve suerte. Sólo tenía 11 años cuando me empezó a gustar el chico que desde pequeña le gustaba a mi mejor amiga. Ella salía con él, éramos un grupo grande de amigos... y contra todo pronóstico, cuando nos fuimos conociendo él se fijó en mí. Y yo en él. Y llegó el problema. Era mi mejor amiga, sin duda, mi mejor amiga, y yo me moría por él. Armándome de valor (porque con 11 años para mí esta situación era lo más grande del mundo) le dije que queríamos estar juntos y lo que vino después... fue duro, pero me lancé de cabeza. Por suerte, apenas pasó unas semanas, volvimos a ser las mismas amigas de antes, ella comenzó a salir con otro chico y siempre estábamos los cuatro juntos. Nuestra corta edad también jugó a mi favor, y todo pasó más rápido de lo que pensaba. Que conste que aún me pesa el daño que le hice aunque sólo fuera por unos días, pero nunca me guardó rencor y a día de hoy, se que para ella no tiene ni la más mínima importancia. Pero insisto, yo lo pasé fatal.
El tiempo también nos ha permitido demostrarle que no fue un capricho por parte de ninguno de los dos, que lo que cuento se remonta al año 1994 y hoy, casi 17 años después estamos juntos y muy enamorados así que, sinceramente, cuando pienso en aquel tiempo, el tenerle a mi lado me hace sentir mejor. Además, el día de la boda de mi amiga fue muy especial para mí, y se que cuando yo lo haga lo estará compartiendo con nosotros.
Y así, casi sin querer, comenzó mis andanzas con Antonio y aquella decisión cambió mi vida, sin duda, para mejor, porque con él he vivido y espero seguir viviendo los mejores momentos de mi vida.
martes, 14 de junio de 2011
De nuevo, pintura en tela
Como ya comenté, a lo largo de este último año he dedicado parte de mi tiempo a pintar en tela, y si hace unos días compartía unos motivos florales (es lo más común), hoy os voy a mostrar algo distinto.
La primera imagen fue un reto que en principio me daba un poco de respeto, pero aún así, a pesar de no haber pintado nunca una imagen figurativa, lo intenté y éste fue el resultado. Es un costal que realicé para mi hermano antes de Semana Santa. La imagen corresponde al titular de la hermandad conocida como "El Prendimiento" que procesiona el Lunes Santo y que tiene bastante arraigo por el barrio donde vivimos. Al no tener experiencia en este tipo de pintura, apliqué lo "poco" que se y me dejé llevar por mi intuición a la hora de darle forma a la imagen. El resultado fue bastante gratificante para todos. Mi hermano quedó contentísimo y yo también con el desafío. Días después, pinté otra imagen para otro costalero al que le encantó el trabajo. Cuando vuelva a pintar otro, intentaré fotografiar paso a paso cómo lo he realizado.
Esta otra imagen es una bañera clásica que me pidió mi tía Mª José. Ella había visto este tipo de cuadro bordado en punto de cruz y me comentó lo mucho que le gustaría que yo le pintase este tipo de bañera para tener un cuadro en su cuarto de baño. Así que realicé una composición de elementos que acompañaran con buen gusto al elemento central y éste fue el resultado. Algo sencillo, colores pasteles... y muy contenta de nuevo. Espero que os guste.
La primera imagen fue un reto que en principio me daba un poco de respeto, pero aún así, a pesar de no haber pintado nunca una imagen figurativa, lo intenté y éste fue el resultado. Es un costal que realicé para mi hermano antes de Semana Santa. La imagen corresponde al titular de la hermandad conocida como "El Prendimiento" que procesiona el Lunes Santo y que tiene bastante arraigo por el barrio donde vivimos. Al no tener experiencia en este tipo de pintura, apliqué lo "poco" que se y me dejé llevar por mi intuición a la hora de darle forma a la imagen. El resultado fue bastante gratificante para todos. Mi hermano quedó contentísimo y yo también con el desafío. Días después, pinté otra imagen para otro costalero al que le encantó el trabajo. Cuando vuelva a pintar otro, intentaré fotografiar paso a paso cómo lo he realizado.
Esta otra imagen es una bañera clásica que me pidió mi tía Mª José. Ella había visto este tipo de cuadro bordado en punto de cruz y me comentó lo mucho que le gustaría que yo le pintase este tipo de bañera para tener un cuadro en su cuarto de baño. Así que realicé una composición de elementos que acompañaran con buen gusto al elemento central y éste fue el resultado. Algo sencillo, colores pasteles... y muy contenta de nuevo. Espero que os guste.
sábado, 11 de junio de 2011
Caminar por la acera de enfrente
Hoy siento tantas ganas como necesidad de compartir en el blog otra de las historias que si bien parecen una simpleza, se afanan a la mismísima realidad de nuestro día a día.
Me levanto por la mañana.
Salgo de mi casa.
Hay un socavón en la acera.
No lo veo
y me caigo en él.
Salgo de mi casa.
Hay un socavón en la acera.
No lo veo
y me caigo en él.
Al día siguiente
salgo de mi casa,
me olvido que hay un socavón en la acera
y me vuelvo a caer en él.
salgo de mi casa,
me olvido que hay un socavón en la acera
y me vuelvo a caer en él.
Al tercer día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
de que hay un socavón en la acera.
Sin embargo,
no lo recuerdo
y caigo en él.
salgo de mi casa tratando de acordarme
de que hay un socavón en la acera.
Sin embargo,
no lo recuerdo
y caigo en él.
Al cuarto día,
salgo de mi casa tratando de acordarme
del socavón en la acera.
Lo recuerdo y,
a pesar de eso,
no veo el pozo y caigo en él.
salgo de mi casa tratando de acordarme
del socavón en la acera.
Lo recuerdo y,
a pesar de eso,
no veo el pozo y caigo en él.
Al quinto día
salgo de mi casa.
Recuerdo que tengo que tener presente
el socavón en la acera
y camino mirando al suelo.
Y lo veo y,
a pesar de verlo,
caigo en él.
salgo de mi casa.
Recuerdo que tengo que tener presente
el socavón en la acera
y camino mirando al suelo.
Y lo veo y,
a pesar de verlo,
caigo en él.
Al sexto día,
salgo de mi casa.
Recuerdo el socavón en la acera.
Voy buscándolo con la mirada.
Lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.
salgo de mi casa.
Recuerdo el socavón en la acera.
Voy buscándolo con la mirada.
Lo veo,
intento saltarlo,
pero caigo en él.
Al séptimo día
salgo de mi casa.
Veo el socavón.
Tomo carrerilla,
salto,
rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y, caigo en él.
salgo de mi casa.
Veo el socavón.
Tomo carrerilla,
salto,
rozo con la punta de mis pies el borde del otro lado,
pero no es suficiente y, caigo en él.
Al octavo día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrerilla,
salto,
¡llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que lo celebro dando saltos de alegría...
Y, al hacerlo,
caigo otra vez en el pozo.
veo el socavón,
tomo carrerilla,
salto,
¡llego al otro lado!
Me siento tan orgulloso de haberlo conseguido,
que lo celebro dando saltos de alegría...
Y, al hacerlo,
caigo otra vez en el pozo.
Al noveno día,
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrerilla,
lo salto
y sigo mi camino.
salgo de mi casa,
veo el socavón,
tomo carrerilla,
lo salto
y sigo mi camino.
Al décimo día,
justo hoy,
me doy cuenta
de que es más cómodo
caminar...
por la acera de enfrente.
justo hoy,
me doy cuenta
de que es más cómodo
caminar...
por la acera de enfrente.
Hay ocasiones, en las que nos centramos fijamente en las dificultades que la vida coloca en nuestro camino y trabajamos y luchamos día a día, porque esas dificultades no supongan impedimento alguno para seguir adelante, incluso, tratamos de minimizar el esfuerzo que debemos realizar para afrontarlas, para quitarles toda la importancia posible. Pero mientras dedicamos tiempo y más tiempo, de nuestro tiempo, que por cierto no es ilimitado, nos olvidamos de apreciar que no sólo hay un camino para alcanzar nuestro fin, que la vida suele aportar más posibilidades, y que valorarlas todas ellas no significa temor ni rendición hacia lo complejo, sino exaltación de lo que nos hace más feliz a lo largo de nuestro camino. Y si bien esta historia que contaba Jorge Bucay, a todos, en algún momento de nuestra vida, nos puede venir como anillo al dedo, en mi caso, hay una frase que quizás más aún, y con ella me quedo: para mí no sólo es más cómodo, sino que definitivamente elijo... CAMINAR POR LA ACERA DE ENFRENTE.
martes, 7 de junio de 2011
El encanto de los pandas.
Entre las personas que me conocen es bien conocida mi predilección por los osos, en especial por los pandas gigantes. No es que me considere gran amante de los animales, de hecho no lo soy, pero en el caso de esta especie me transmite una ternura distinta al resto, quizás algo contradictorio con las características generales que suele tener este animal. Según tengo entendido por documentales o lecturas que he realizado acerca de estos animales, son seres que se caracterizan fundamentalmente por la tendencia a la soledad, al aislamiento y a la búsqueda de tranquilidad. Los pandas son muy perezosos, cosa que a mí me hace muchísima gracia irremediablemente. Me es muy difícil ver una imagen de un panda y no sonreir, quizás también porque casi todas las imágenes que recuerdo son positivas y graciosas, no de ataques... Si bien es cierto que por su tamaño y naturaleza son animales peligrosos, alguna parte de mí se niega a verlos como feroces. Cuando les veo, sus ojos me transmiten ternura, su pelaje suavidad y muchísimas ganas de abrazarlo y sus andares tranquilos, sus poses en algún lugar de reposo o sus juegos hacen que no pueda evitar sonreir. En fin, que la simpleza de obsevarlos (a través de fotos o la televisión, porque nunca he visto ninguno en vivo) me hace sentir bastante bien, por lo que pienso que mi post de hoy, bien se los merece estos bellos animalitos.
domingo, 5 de junio de 2011
Cree en tí
Hoy me gustaría compartir en este blog un cuento de Jorge Bucay al que acudo yo misma en muchas ocasiones cuando mi autoconfianza no se encuentra donde debiera. A lo largo de la vida nos vamos encontrando con situaciones que requieren esfuerzo, constancia, asumir riesgos, etc. Confiar en nuestras posibilidades es esencial para alcanzar lo que nos proponemos porque, de este modo, quizás la meta no suponga un reto, sino un simple paso adelante en nuestra vida. Otro día compartiré en este espacio otro de mis cuentos favoritos, pero de momento, espero el disfrute de éste.
Su madre se había marchado por la mañana temprano y los habíaa dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos. Desde que el padre había muerto, los tiempo eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermara o se ausentara de la cuidad.
Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiento como cada tarde, y no se despertarían hasta la cinco.
Apenas escuchó la bocina cogió el bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la lave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía sólo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a la madre que el niño no la había encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.
La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermano de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocoo minutos. Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie le contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.
Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
¿Cómo pudo ese niño pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
Su madre se había marchado por la mañana temprano y los habíaa dejado al cuidado de Marina, una joven de dieciocho años a la que a veces contrataba por unas horas para hacerse cargo de ellos a cambio de unos pocos pesos. Desde que el padre había muerto, los tiempo eran demasiado duros como para arriesgar el trabajo faltando cada vez que la abuela se enfermara o se ausentara de la cuidad.
Cuando el novio de la jovencita llamó para invitarla a un paseo en su coche nuevo, Marina no dudó demasiado. Después de todo, los niños estaban durmiento como cada tarde, y no se despertarían hasta la cinco.
Apenas escuchó la bocina cogió el bolso y descolgó el teléfono. Tomó la precaución de cerrar la puerta del cuarto y se guardó la lave en el bolsillo. Ella no quería arriesgarse a que Pancho se despertara y bajara las escaleras para buscarla, porque después de todo tenía sólo seis años y en un descuido podía tropezar y lastimarse. Además, pensó, si eso sucediera, ¿cómo le explicaría a la madre que el niño no la había encontrado?
Quizás fue un cortocircuito en el televisor encendido o en alguna de las luces de la sala, o tal vez una chispa del hogar de leña; el caso es que cuando las cortinas empezaron a arder el fuego rápidamente alcanzó la escalera de madera que conducía a los dormitorios.
La tos del bebé debido al humo que se filtraba por debajo de la puerta lo despertó. Sin pensar, Pancho saltó de la cama y forcejeó con el picaporte para abrir la puerta pero no pudo.
De todos modos, si lo hubiera conseguido, él y su hermano de meses hubieran sido devorados por las llamas en pocoo minutos. Pancho gritó llamando a Marina, pero nadie le contestó su llamada de auxilio. Así que corrió al teléfono que habia en el cuarto (él sabía como marcar el número de su mamá) pero no había línea.
Pancho se dio cuenta que debía sacar a su hermanito de allí. Intentó abrir la ventana que daba a la cornisa, pero era imposible para sus pequeñas manos destrabar el seguro y aunque lo hubiera conseguido aún debia soltar la malla de alambre que sus padres habían instalado como protección.
Cuando los bomberos terminaron de apagar el incendio, el tema de conversación de todos era el mismo:
¿Cómo pudo ese niño pequeño romper el vidrio y luego el enrejado con el perchero?
¿Cómo pudo cargar al bebé en la mochila?
¿cómo pudo caminar por la cornisa con semejante peso y bajar por el árbol?
¿Cómo pudo salvar su vida y la de su hermano?
El viejo jefe de bomberos, hombre sabio y respetado les dio la respuesta:
Panchito estaba solo ...
No tenía a nadie que le dijera que
no iba a poder.
sábado, 28 de mayo de 2011
Pinceladas
Hoy me gustaría compartir en este espacio una de las actividades a las que más me gusta dedicarme en mi tiempo libre: la pintura en tela. En los últimos meses he dedicado bastante tiempo a esta actividad y estoy bastante contenta con los resultados. Pintar no sólo me relaja sino que además me permite dejar mi "pequeña huella" para el recuerdo de los demás en forma de pinceladas que dan forma a mi esfuerzo, mi cariño y mi dedicación. Muestro en este post algunos de mis trabajos y más adelante volveré a retomar esta actividad para compartir nuevos diseños. !Espero que os guste!
Este motivo es de una bolsa para el pan, como bien se puede leer en el centro del dibujo. El resultado final ha sido bastante llamativo. Se remató la unión de las dos partes con un lacito de cuadros rojos y en el borde superio con una cuerda que fruce y da forma a la bolsa.
Estos pensamientos dan forma a unos cojines que realicé como regalo para mi tata. Los tiene colocados sobre dos sillones en un portal de su casa y quedó encantada con el resultado.
Por último, comparto en este post dos manteles individuales que pinté con mucho cariño para dos grandes amigos: Isa y Javi. Volví a optar por los pensamientos como flor elegida, pero esta vez sobre fondo oscuro y utilizando un matiz de colores más vivos que permitiesen un mayor realce sobre el fondo y menor clasicismo.
martes, 24 de mayo de 2011
Tú frente a tí
¿Han intentado alguna vez ponerse frente al espejo y hablar con uno mismo? Todos necesitamos expresarnos, manifestar lo que sentimos, la confianza y el apoyo de los demás... pero... ¿tenemos el nuestro propio?
Yo pienso que es una cuestión muy difícil porque la mayoría de las ocasiones nos propician hacer juicios y valoraciones de los demás, de lo que nos gusta y lo que no, de lo que hacen bien y de lo que hacen mal... Pero, ¿y nosotros mismos?, ¿nos valoramos?, ¿nos juzgamos? En silencio seguro que sí. Cuántas noches en ese proceso de captura del sueño hemos pensado que quizás hayamos "metido la pata", que no deberíamos habernos comportado de un modo u otro, o en cambio, sentirnos orguyosos de determinados comportamientos o decisiones. Pero todo queda en simples pensamientos.
Cuando un pensamiento se exterioriza a través del lenguaje parece como si cobrase relevancia, credibilidad, al menos esto ocurre en muchas personas. Un chico puede mirarse al espejo y verse guapo, pero cuando es otra persona quien se lo dice, es cuando verdaderamente se siente guapo, y ello se debe a que como seres sociales que somos, necesitamos de la aprobación y el apoyo continuamente. Y si bien defiendo la necesidad de interrelación con los demás, me pregunto, ¿dónde estamos nosotros mismos?, ¿y para qué estamos? Con esta entrada me gustaría recordar la función de nuestro yo a la hora de juzgarnos y valorarnos a nosotros mismos, pero no en silencio, no sentir que somos seres pensantes, sino como seres sociales que utilizan el lenguaje como medio de comunicación.
Cuando nos equivoquemos, mirémonos al espejo y digámonos lo que ha ocurrido, cuando nos sintamos personas maravillosas mirémonos al espejo y digámonos lo que estamos viendo... ¿Es esto fácil? Desde mi punto de vista no, es más, diría que muy difícil, porque conlleva tomar consciencia de lo que estamos viendo y enfrentarse a una situación cohibida. Es por ello que propongo este reto y la reflexión de esta frase que leí no hace mucho:
Yo pienso que es una cuestión muy difícil porque la mayoría de las ocasiones nos propician hacer juicios y valoraciones de los demás, de lo que nos gusta y lo que no, de lo que hacen bien y de lo que hacen mal... Pero, ¿y nosotros mismos?, ¿nos valoramos?, ¿nos juzgamos? En silencio seguro que sí. Cuántas noches en ese proceso de captura del sueño hemos pensado que quizás hayamos "metido la pata", que no deberíamos habernos comportado de un modo u otro, o en cambio, sentirnos orguyosos de determinados comportamientos o decisiones. Pero todo queda en simples pensamientos.
Cuando un pensamiento se exterioriza a través del lenguaje parece como si cobrase relevancia, credibilidad, al menos esto ocurre en muchas personas. Un chico puede mirarse al espejo y verse guapo, pero cuando es otra persona quien se lo dice, es cuando verdaderamente se siente guapo, y ello se debe a que como seres sociales que somos, necesitamos de la aprobación y el apoyo continuamente. Y si bien defiendo la necesidad de interrelación con los demás, me pregunto, ¿dónde estamos nosotros mismos?, ¿y para qué estamos? Con esta entrada me gustaría recordar la función de nuestro yo a la hora de juzgarnos y valorarnos a nosotros mismos, pero no en silencio, no sentir que somos seres pensantes, sino como seres sociales que utilizan el lenguaje como medio de comunicación.
Cuando nos equivoquemos, mirémonos al espejo y digámonos lo que ha ocurrido, cuando nos sintamos personas maravillosas mirémonos al espejo y digámonos lo que estamos viendo... ¿Es esto fácil? Desde mi punto de vista no, es más, diría que muy difícil, porque conlleva tomar consciencia de lo que estamos viendo y enfrentarse a una situación cohibida. Es por ello que propongo este reto y la reflexión de esta frase que leí no hace mucho:
"El mayor acto de valentía es pensar por tí mismo en voz alta"
sábado, 21 de mayo de 2011
¿Qué es eso de un biluto?
Hoy es un día normal, de una semana normal, y a mí, una chica normal, me ha surgido la necesidad de crear mi propio blog y compartir lo que pienso, lo que siento y aquello que puedo saber de este modo. Mis conocimientos acerca de los blogs son muy escasos, pero quizás con el paso del tiempo pueda ir perfeccionando y haciendo más acogedor este espacio para compartir.
El primer escalón de esta primera toma de contacto ha sido poner el título a mi blog. Pero me dije a mí misma... ¿un título?... Pues "En un biluto", que no es nada más ni nada menos que "un minuto". En mi familia todos cuentan que cuando era pequeña tenía una especial facilidad para sacar a todos una sonrisa, y como ocurre con la mayoría de los niños, el habla en los primeros años da para mucho. Y sea por lo que sea, para mí no existían los minutos, sino los "bilutos", y con el carisma y la gracia de un ser diminuto siempre utilizaba esta palabra con la simpatía y la firmeza de alguien que sabe lo que dice... Y si en mis primeros años existían los "bilutos", ¿por qué no seguir existiendo ahora?
Pues a través de este blog, me gustaría compartir esos "bilutos" que me hacen aprender y crecer como persona y esas experiencias que van dando forma a nuestra vida.
Agradezco de igual modo los "bilutos" de quienes quieran compartir conmigo este rinconcito y espero poder aportar con esta nueva experiencia gran parte de lo que fuí, de lo que soy y de lo que me gustaría ser.
El primer escalón de esta primera toma de contacto ha sido poner el título a mi blog. Pero me dije a mí misma... ¿un título?... Pues "En un biluto", que no es nada más ni nada menos que "un minuto". En mi familia todos cuentan que cuando era pequeña tenía una especial facilidad para sacar a todos una sonrisa, y como ocurre con la mayoría de los niños, el habla en los primeros años da para mucho. Y sea por lo que sea, para mí no existían los minutos, sino los "bilutos", y con el carisma y la gracia de un ser diminuto siempre utilizaba esta palabra con la simpatía y la firmeza de alguien que sabe lo que dice... Y si en mis primeros años existían los "bilutos", ¿por qué no seguir existiendo ahora?
Pues a través de este blog, me gustaría compartir esos "bilutos" que me hacen aprender y crecer como persona y esas experiencias que van dando forma a nuestra vida.
Agradezco de igual modo los "bilutos" de quienes quieran compartir conmigo este rinconcito y espero poder aportar con esta nueva experiencia gran parte de lo que fuí, de lo que soy y de lo que me gustaría ser.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)






